domingo, 30 de agosto de 2009

Sueñas..

Cuando soñamos podemos hacerlo todo, podemos volar, sentir, vivir, morir, perder, ganar…
Cuando soñamos podemos enfrentarnos al mundo, podemos gritar lo que de verdad ansiamos, y sufrir lo que de verdad tememos, al soñar la imaginación se expande, no somos conscientes de todo lo que sentimos, hasta que soñamos.
En sueños podemos arder, sufrir, chillar sin ser oídos por nada ni nadie, podemos matar…y sentirnos bien con ello.
Podemos sentir que amamos y por fin somos correspondidos, podemos odiar y sentir que nos odian, podemos sentir desprecio, indiferencia.
Cuando cerramos los ojos nos evaporamos, nuestro espíritu sale de nosotros y vuela libre por fin, haciendo nuestros sueños realidad, regalándonos todo aquello que en la vida real no somos capaces de exigir, de pedir, de anhelar, de esperar…nos regala todo aquello que escondemos en lo más profundo de nosotros mismos.
En sueños por fin estamos solos, nosotros y nuestros sentimientos, cara a cara, ya era hora.
Vivir un sueño es una experiencia más, un momento que siempre recordarás, o tal vez no.
Cuando estás soñando, eres feliz. Y justo cuando empiezas a disfrutar de todo aquello que tú misma te regalas, tú misma te lo quitas de las manos. Te arrepientes, te levantas pensativa, queriendo arrancarte unos minutos más de esa fantasía, pero ya no puedes, ahora vives la vida real, en la que sientes, vives, mueres, pierdes, ganas, sufres, ardes, chillas, matas, vuelas…tal vez sigas soñando, nadie puede prometerte que no. Solo disfruta cada momento, porque tal vez cuando menos te lo esperes…suene de nuevo el despertador, y vuelvas a la vida aburrida de siempre.

domingo, 23 de agosto de 2009

¿suerte?

Siempre acabo enamorándome de las misiones imposibles.



Esta noche hace viento, y sin embargo estoy asfixiada por dentro. A veces se me eriza la piel del frío, pero siento que tengo calor, un calor que me ahoga y me quita poco a poco unos minutos de vida. En la calle reina el silencio, pero en mi cabeza retumban voces que me dicen que he de hacer, como hacerlo, y cuando. Todo esto me estresa.

Lo único que me calma es escribir todo lo que siento aquí, aunque sea indescriptible.

Cuando cierro los ojos lo único que veo es tu cara, tu sonrisa, tu mirada...

No oigo nada que no sea tu voz, tus suspiros, tus carcajadas...

Tal vez me esté obsesionando demasiado y solo sea una psicópata más del montón, pero ahora lo entiendo, es inevitable, es amor.

Siento como las hormigas trepan por mis piernas, y ni mi inconfesable fobia por ellas me impulsa a matarlas, ahora solo puedo pensar en ti.

Cada noche me vengo aquí a mirar un rato las estrellas, pero siempre hay una diferente a las demás, hay una más grande y brillante que destaca entre el resto, eres tú, mi estrella.

La estrella que ilumina mis noches en vela, la que se diferenciar del resto, la que puedo mirar horas y horas sin cesar, eres tú, mi estrella.

Aun no me lo creo, hacía tanto tiempo que no sentía esto de verdad, hacía tanto que no sufría por estas cosas, que no puedo creer que ahora esté aquí, a las once y media de la noche, mirando las estrellas, intentando evadirme del mundo que me rodea, soñando con acariciar tu pelo y perdernos en un mar de sábanas sin fin.

Me pican los ojos, pero no puedo evitar seguir escribiéndote, porque sé que no voy a tener el valor suficiente como para decirte todo esto, pero al menos lo escribo y si algún día me harto de hacer el imbécil y me creo lo suficientemente buena para ti, cosa que no seré jamás, te lo mandaré y me enterraré viva en algún bosque en el que nadie pueda encontrarme a mí, y a mi vergüenza.

Cada vez el viento me recorre con más fuerza todo el cuerpo, es extraño, como si quisiera recordarme que sigue ahí, acechante, y que el si puede tocarte, al igual que me roza a mi noche tras noche.

He soñado que podía acariciar tu pelo, estremecer tu cuerpo, rozar tus labios...

Te he visto tan cerca de mí que he podido oler tu aroma, sentir tus curvas, observar tu risa...

Me he despertado deprimida, sabiendo que todo aquello que había alcanzado con la punta de mis dedos era mentira, una fantasía más, anclada en el pasado y el presente, tan efímera...que no he podido llegar a disfrutarla.

He sentido tus ojos posarse en mi cuerpo, pidiéndome a gritos más amor, más lujuria, más todo. Y una vez más, todo mentira. Si antes no podía dejar de pensarte, ahora menos. Tengo tus curvas, tus ojos, tu pelo, tu piel...lo tengo todo clavado en la memoria, como si se repitiese una vez más esa experiencia, como si hubiese llegado a ser real en algún momento.

Sé que algún día me tendré que mover de este sofá para salir al mundo exterior y darme cuenta de la realidad, pero es que no quiero pensarlo, porque aquí sentada, siento que estoy cerca de ti, como si cada palabra que escribiese me acercase más a tu cuerpo...te siento tan cerca, y sé que estas tan lejos de mí, que una vez más, me deprimo.
Podría fugarme de aquí, ir a por ti, y suplicarte un beso, un abrazo, lo que sea, suplicarte tal vez solo una amistad interminable, podría pero no puedo. Me siento aquí atada, sin poder hacer nada, sin poder separarme de tu cuerpo y a la vez sin poder tocarlo, es absurdo.

El corazón tiene razones que la razón desconoce. Por desgracia.
Y sigo aquí, a veces parece que me vaya a alguna parte, pero sigo aquí, compadeciéndome de mi misma, como si yo fuese la más desgraciada del mundo, y sin hacer nada.

Una noche más mirando las estrellas, como si ellas me pudieran decir algo que yo por mi misma no acabo de apreciar. Sería tan feliz contigo a mi lado...

Debo respirar hondo e intentar disimular que no oigo esas voces en mi cabeza que día a día me marean más. Te haría tan feliz...

Hacía tiempo que no escribía nada para compadecerme de mis sentimientos, creí haber superado esa fase hace bastante, pero se ve que no, que cuando el amor te toca por dentro de verdad, y encima no puedes regalarlo, la tristeza vuelve a inundar tu cabeza.

En estos días mi madre dice que estoy filósofa, pero que ingenua, lo que estoy es enamorada.

La noche cada vez es más oscura, como mis pensamientos.

Aún no sé lo que se siente al conseguir estar con un amor de verdad, no sé cómo es el sentir esa satisfacción del trabajo bien hecho. Lo cierto es que necesito que alguien me quiera, necesito estabilidad, una pareja, amor de verdad...y ahora solo puedo pensar en que no voy a tener todo eso con la persona a la que quiero, contigo.


No todo el mundo tiene el privilegio de amar y poder ser correspondido, no todos podemos ir de la mano, paseando al lado de la persona que día a día nos regala felicidad instantánea, no todos somos felices pensando en el mañana, o en el ayer. Es simple, no todos tenemos suerte, no todos somos afortunados, no todos merecemos ser felices, o al menos, eso es lo que piensa un gran número de gente a cerca de los homosexuales.

domingo, 9 de agosto de 2009

Tú otra vez.

Aquella noche, la lluvia amenazaba con rozar tu piel, con acariciar tu pelo, con estremecer tu cuerpo, la lluvia insistía en arrebatarme todo aquello que tantas noches me había perseguido en mis sueños, y yo no podía hacer nada para evitarlo.
Asomada al balcón, te vi desaparecer por las calles de valencia agarrada de un brazo que no era el mío, ibas de la mano de un corazón olvidado, el tuyo.
Vi tus lágrimas recorrer tu rostro, aquella cara que me había robado la infancia era ahora un retrato de tristeza, agonía y sufrimiento. Un escalofrío inundaba mi cuerpo al verte sola, y al verme sola a mí. Sabía que debía estar a tu lado, pero temía que si corría hacia ti, tu cuerpo se evaporaría y solo dejaría en mi una huella manchada de dolor en el corazón, ese corazón que muchas noches atrás había dejado de latir al verte rasgar tu fina capa de piel con un cuchillo, mientras aquel líquido espeso y oscuro se deshacía en tus labios.
Aun no sé cómo pasó ni porqué, pero ya no veo aquella sonrisa en tus labios, aquella carita de niña buena y feliz había dejado paso a un arsenal de lágrimas que cada día era más inevitable, cada hora que pasaba sentía que era más tarde para llamar a tu puerta y suplicarte un beso, aun que fuese un beso robado de unos labios que jamás me iban a pertenecer.
Desde el primer día has sido mi mañana y mi noche, pero sin que tu sonrisa ilumine mi vida, mis ganas de vivir se van apagando lentamente, sin más explicación que el amor que siempre me has inspirado.
Te voy a perder dentro de un par de días, lo presiento. Siento no haberte hablado nunca y siento que ya sea demasiado tarde para pedirte disculpas. Lamento no poder haberte hecho feliz a través de esta mísera ventana que hoy esconde los latidos de un corazón sin fuerzas. Siento no conocer tu nombre, ni tus gustos, y sobretodo…siempre me arrepentiré de no haber sido capaz de sonreírte, y regalarte una décima parte de toda la felicidad que me has regalado estos últimos años. 
No sé qué va a ser de mi vida después de enviarte esta carta, porque tal vez ni siquiera sepas quien soy, puede que no reconozcas mi sonrisa entre todas las demás como lo puedo hacer yo, pero solo te puedo pedir un favor antes de acabar con mi vida, esa vida que siempre te perteneció a ti, se feliz…no te reúnas conmigo sea donde sea que acabe, vive una vida plena, porque te la mereces. Y gracias, por hacer de mi vida un sueño imposible.
No sé si podrás recordar aquella noche de la que estoy hablando, no sé si podrás hacer un hueco en tu memoria para verme a mí entre las gotas de agua que impulsaba el cielo contra el suelo, no sé si me recordarás, si pensarás en mi, en aquel día en el que por fin me atreví a rozarte. 
Desde mi balcón observé tu piel erizarse al tacto del agua y bajé a por ti, sin más explicación que la soledad que me amargaba desde siempre.
Cuando te alcancé vi como te sentabas en un banco empapado de tus dulces experiencias y tus amargos recuerdos, me senté a tu lado y respiré hondo. Pasaron varios minutos hasta que reparaste en mi presencia, y allí estabas tú, mirándome sin verme. No recuerdo como pasó, pero me abrazaste y me dijiste esas tres palabras que se han repetido en mi memoria desde entonces-Gracias por quererme.
Nunca he sabido como supiste que te quería, pero siempre me ha dado igual. Aquella noche no dormí en mi casa, me alejé de mi ventana y me fui sin saber adónde. Aún sigo perdida, vagando en mis recuerdos y soñando con volverte a ver. No hice bien alejándome de ti, a veces siento que me necesitabas y que te fallé, pero eso ya no importa, ayer me enteré de que te casas y hoy acabaré con todos estos años de agonía de la misma forma que empecé. Queriéndote.
No pienses en mí porque no lo merezco, olvídate de mi existencia y vive la tuya plenamente, sin dudarlo. Yo te sonreiré desde alguna parte, y aun que no puedas verme, yo siempre te veré a ti, al fin y al cabo, a si ha sido siempre, y así debe ser ahora.
Viéndote sin ser vista, como el día en que me enamoré de ti.