domingo, 23 de agosto de 2009

¿suerte?

Siempre acabo enamorándome de las misiones imposibles.



Esta noche hace viento, y sin embargo estoy asfixiada por dentro. A veces se me eriza la piel del frío, pero siento que tengo calor, un calor que me ahoga y me quita poco a poco unos minutos de vida. En la calle reina el silencio, pero en mi cabeza retumban voces que me dicen que he de hacer, como hacerlo, y cuando. Todo esto me estresa.

Lo único que me calma es escribir todo lo que siento aquí, aunque sea indescriptible.

Cuando cierro los ojos lo único que veo es tu cara, tu sonrisa, tu mirada...

No oigo nada que no sea tu voz, tus suspiros, tus carcajadas...

Tal vez me esté obsesionando demasiado y solo sea una psicópata más del montón, pero ahora lo entiendo, es inevitable, es amor.

Siento como las hormigas trepan por mis piernas, y ni mi inconfesable fobia por ellas me impulsa a matarlas, ahora solo puedo pensar en ti.

Cada noche me vengo aquí a mirar un rato las estrellas, pero siempre hay una diferente a las demás, hay una más grande y brillante que destaca entre el resto, eres tú, mi estrella.

La estrella que ilumina mis noches en vela, la que se diferenciar del resto, la que puedo mirar horas y horas sin cesar, eres tú, mi estrella.

Aun no me lo creo, hacía tanto tiempo que no sentía esto de verdad, hacía tanto que no sufría por estas cosas, que no puedo creer que ahora esté aquí, a las once y media de la noche, mirando las estrellas, intentando evadirme del mundo que me rodea, soñando con acariciar tu pelo y perdernos en un mar de sábanas sin fin.

Me pican los ojos, pero no puedo evitar seguir escribiéndote, porque sé que no voy a tener el valor suficiente como para decirte todo esto, pero al menos lo escribo y si algún día me harto de hacer el imbécil y me creo lo suficientemente buena para ti, cosa que no seré jamás, te lo mandaré y me enterraré viva en algún bosque en el que nadie pueda encontrarme a mí, y a mi vergüenza.

Cada vez el viento me recorre con más fuerza todo el cuerpo, es extraño, como si quisiera recordarme que sigue ahí, acechante, y que el si puede tocarte, al igual que me roza a mi noche tras noche.

He soñado que podía acariciar tu pelo, estremecer tu cuerpo, rozar tus labios...

Te he visto tan cerca de mí que he podido oler tu aroma, sentir tus curvas, observar tu risa...

Me he despertado deprimida, sabiendo que todo aquello que había alcanzado con la punta de mis dedos era mentira, una fantasía más, anclada en el pasado y el presente, tan efímera...que no he podido llegar a disfrutarla.

He sentido tus ojos posarse en mi cuerpo, pidiéndome a gritos más amor, más lujuria, más todo. Y una vez más, todo mentira. Si antes no podía dejar de pensarte, ahora menos. Tengo tus curvas, tus ojos, tu pelo, tu piel...lo tengo todo clavado en la memoria, como si se repitiese una vez más esa experiencia, como si hubiese llegado a ser real en algún momento.

Sé que algún día me tendré que mover de este sofá para salir al mundo exterior y darme cuenta de la realidad, pero es que no quiero pensarlo, porque aquí sentada, siento que estoy cerca de ti, como si cada palabra que escribiese me acercase más a tu cuerpo...te siento tan cerca, y sé que estas tan lejos de mí, que una vez más, me deprimo.
Podría fugarme de aquí, ir a por ti, y suplicarte un beso, un abrazo, lo que sea, suplicarte tal vez solo una amistad interminable, podría pero no puedo. Me siento aquí atada, sin poder hacer nada, sin poder separarme de tu cuerpo y a la vez sin poder tocarlo, es absurdo.

El corazón tiene razones que la razón desconoce. Por desgracia.
Y sigo aquí, a veces parece que me vaya a alguna parte, pero sigo aquí, compadeciéndome de mi misma, como si yo fuese la más desgraciada del mundo, y sin hacer nada.

Una noche más mirando las estrellas, como si ellas me pudieran decir algo que yo por mi misma no acabo de apreciar. Sería tan feliz contigo a mi lado...

Debo respirar hondo e intentar disimular que no oigo esas voces en mi cabeza que día a día me marean más. Te haría tan feliz...

Hacía tiempo que no escribía nada para compadecerme de mis sentimientos, creí haber superado esa fase hace bastante, pero se ve que no, que cuando el amor te toca por dentro de verdad, y encima no puedes regalarlo, la tristeza vuelve a inundar tu cabeza.

En estos días mi madre dice que estoy filósofa, pero que ingenua, lo que estoy es enamorada.

La noche cada vez es más oscura, como mis pensamientos.

Aún no sé lo que se siente al conseguir estar con un amor de verdad, no sé cómo es el sentir esa satisfacción del trabajo bien hecho. Lo cierto es que necesito que alguien me quiera, necesito estabilidad, una pareja, amor de verdad...y ahora solo puedo pensar en que no voy a tener todo eso con la persona a la que quiero, contigo.


No todo el mundo tiene el privilegio de amar y poder ser correspondido, no todos podemos ir de la mano, paseando al lado de la persona que día a día nos regala felicidad instantánea, no todos somos felices pensando en el mañana, o en el ayer. Es simple, no todos tenemos suerte, no todos somos afortunados, no todos merecemos ser felices, o al menos, eso es lo que piensa un gran número de gente a cerca de los homosexuales.

1 comentario:

  1. Mirada al frente grumete y paso firme!
    Si encuentras a esa persona, tómala de la mano y cuando ella te devuelva el apretón descubrirás que la única voz en "off" que escucharás es la que sale de su interior y del tuyo y el resto de voces (las que NO ENTIENDEN nada en muchos sentidos ^^) no importarán en absoluto.
    Un besote

    ResponderEliminar