Aún siento cerca aquellas caricias furtivas. Siento el tembleque de mis piernas cada vez que imagino tu boca a escasos centímetros de la mía. Noto el escozor de aquellas miradas que según pensé, jamás esconderían nada más.
Aún lamento cada lágrima que derramé por un amor que ni siquiera llegué a disfrutar.
Aún escondo cada sentimiento como si pudiese hacerme daño.
Aún sigo pensando en todo lo que sentía antes de conocerte.
Aún sigo admirando tu belleza en cada foto, en cada recuerdo, en cada imagen grabada en mi corazón.
Aún te espero atontada, mirando al techo, buscando una solución, un "algo" que pueda llegar a solucionar cada lamento.
Aún te busco cada madrugada, como si fueses un sueño que quisera repetir una vez y otra vez, y otra vez...
Aún escucho cada palabra que no me has dicho retumbar en mi mente, como si quisieran salir de ahí, como si se sintiesen atrapadas.
Aún sigo aquí, esperando...
Esperando una razón por la que moverme. Una razon que me haga despertar, y sentir que todos aquellos sueños, por fin se pueden hacer realidad.
.nv.
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Vivimos esperando que la persona amada y añorada regrese y mientras tanto no podemos evitar que nos invada la melancolía.
ResponderEliminarSi no podemos recuperar el amor perdido, al menos debemos recordar los buenos momentos vividos a su lado. Al menos, eso es lo que yo intento día tras día...
Felicidades por tu poesía, aunque triste, es muy hermosa.
Si te apetece pasarte por mi humilde rincón, te esperaré encantada.
Un abrazo.